Atraídos por las compras, cada vez más argentinos deciden ir al país trasandino. Y en estas escapadas, aprovechan para conocer algunos destinos imperdibles cerca de la ciudad capital, como Valparaíso y Viña del Mar.

Luego de un vuelo de 1 hora y 45 minutos arribamos a Chile. El calor de Buenos Aires se repetía con la misma intensidad en el país vecino.

Dejamos las valijas en el hotel y nos embarcamos en un taxi con José, con quien empezamos a averiguar por qué tantos argentinos van al país. “Son épocas… antes a los chilenos nos convenía ir a comprar a Argentina, ahora es al revés”, relata.

Los principales centros comerciales para recorrer son: Costanera Center, Parque Arauco y los famosos outlets.

Lo cierto es que adentrarse en el mundo de las compras lleva tiempo, visitar cada establecimiento puede llevar varias horas. Aunque ir de shopping es tan sólo la excusa para conocer un país que deslumbra por sus muchos atractivos.

Valparaíso: Patrimonio de la Humanidad

A tan sólo 120 km de Santiago de Chile se encuentra esta ciudad que deslumbra desde la primera mirada.

Geográficamente, la ciudad se presenta ante los ojos del visitante en forma de un gran anfiteatro natural, emplazada en la bahía homónima y rodeada de cerros, en los cuales vive la mayor parte de la población.

Presenta una riqueza arquitectónica desarrollada principalmente a fines del siglo XIX y que sorprende a cada paso que damos.

Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, convirtiéndose en el tercer sitio chileno protegido por el organismo internacional, tras el Parque Nacional Rapa Nui y 16 iglesias de Chiloé.

“A Chile vienen turistas de todo el mundo, pero principalmente de Argentina y Brasil”, relata Álvaro, nuestro guía en la excursión.

Viña del Mar: La joya chilena

Casi como una continuación de Valparaíso se encuentra esta ciudad que sorprende por su mar, infraestructura hotelera y sus grandes edificios.

Cuenta con un clima mediterráneo que genera una sensación de bienestar en el cuerpo. Sentarse y contemplar el mar puede convertirse en la aventura más placentera del día.

Una  parada obligada es para conocer el reloj de flores emplazado frente a la playa de caleta Abarca, en el nudo vial que une los caminos hacia Valparaíso. Fue construido especialmente para darle la bienvenida a los participantes de la Copa Mundial de Fútbol de 1962, que se jugó aquel año en la comuna.

Asimismo, se puede visitar el Museo Fonck. Fue fundado en 1937 y muestra objetos de los pueblos indígenas de Chile. Destaca su extensa colección de la cultura rapanui, de los atacameños, diaguitas, mapuches, habitantes de la zona central y extremo austral, además de una amplia colección de vasijas peruanas precolombinas. En el área de Ciencias Naturales existe una muestra de artrópodos y animales de diferentes zonas del país.

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