Esta impresionante isla griega es la preferida por quienes buscan un escenario romántico único, playas soñadas y una vida nocturna agitada. Con un mar turquesa en donde conviven lujosos yates y barcos pesqueros, Mykonos deslumbra con sus angostas callecitas, su inmaculada arquitectura y sus molinos de viento.

 

Llegar a Mykonos es de por sí impactante. Sus características casas blancas de techo azul se funden con el cielo griego y son el marco del mar Egeo, que en la orilla de piedras rompe tranquilo y dócil. Los molinos de viento dan la bienvenida e inauguran la visita.

Recorrer esta fascinante ciudad es aún más impresionante que sus primeras vistas. Hay que adentrarse en este paraíso para dejarse invadir por un espíritu de viaje único. Entre sus callecitas laberínticas es posible ver el mar de fondo, asomando orgulloso en cada rincón. Parece de cuentos: en contraste con el blanco inmaculado, una enredadera de flores fucsia o violeta dan vida a las paredes de algunas construcciones. Y la experiencia de estar allí es tan distinta a todo lo conocido anteriormente que hasta es válido encontrarse a un pelícano paseando tranquilo.

Por la tarde, los bares se llenan de gente  y reina un ambiente de sol y relax. Los atardeceres son un capítulo aparte, es obligatorio buscar un buen lugar donde esperar el momento y fotografiarlo, sabiendo aún que ninguna imagen en papel podrá superar jamás lo que sí los ojos grabarán por siempre.

Cuando cae la noche, las luces iluminan una escenografía que empieza a transformarse. Los yates brillan soberbios y el reflejo de la ciudad en el agua duplica la belleza. A lo lejos suena una canción tradicional griega, como una melodía que invita a seguir la pista, poniendo el oído y el alma en el camino hacia su origen, para llegar y ver la inmejorable postal de un lugareño tocando el buzuki.

 

Una pequeña gran isla

Mykonos pertenece a las cícladas, un grupo de 56 islas ubicado al norte de Creta y al oeste del Peloponeso, en medio del mar Egeo. Es una isla pequeña –se ubica entre Tinos y Naxos-, con menos de 90 km2 y una población de unos 10.000 habitantes, por lo que los turistas muchas veces superan en cantidad a los autóctonos.  De aire cosmopolita, es mundialmente conocida gracias a sus playas y su diversión, con un ambiente de fiesta que le valió el nombre con el que muchos la llaman: “la Ibiza de Grecia”. Aquí, el viento sopla siempre fuerte y sin pausa, lo que hace que el calor del verano sea soportable.

 

Construcción inmaculada

La arquitectura típica de las islas griegas se presenta perfecta en Mykonos, es casi de película. Calles estrechas, pavimentadas y sinuosas, plazas chicas idílicas, docenas de capillas pintorescas. Las casas tradicionales tienen paredes blancas con techos planos, puertas de madera pintadas de azul y balcones adornados de flores. Los techos y la construcción cúbica de las casas están pensados para protegerlas del viento, así como el color blanco, que ayuda a reflejar los rayos del sol y refresca durante el verano.

Característicos del lugar y por eso una de las imágenes inconfundibles de Mykonos son los molinos de viento, que se ubican junto a la ciudad.

 

La pequeña Venecia

Toda la isla tiene esa arquitectura típica, excepto un barrio muy chico llamado “Pequeña Venecia”, en donde todas las casas están construidas sobre el mar al estilo veneciano, con preciosos balcones de madera y barandas de colores.

Es tal vez la zona más pintoresca del pueblo, uno de los lugares más famosos en Mykonos y la zona más fotografiada por los turistas.

Playas de fiesta y relax

Muchas de ellas nudistas, las playas son otro de los lugares más visitados, con veranos cálidos e inviernos donde las temperaturas no suelen bajar de 15 grados.

La mayoría se ubican en la costa sur, están protegidas del viento y tienen una hermosa arena. Las playas grandes, como Ornos, están siempre llenas de gente. La playa Paradise es una de las playas de fiesta más conocidas del mundo, particularmente apreciada por la gente joven dado que allí hay música las 24 horas.  Al lado se encuentra Super Paradise, también de agua cristalina y arena suave, muy famosa por ser la preferida de la comunidad gay. Es en estas playas en donde la gente comienza a bailar cuando cae el sol, para después continuar la fiesta en alguno de los numerosos bares que se encuentran a lo largo de la isla, hasta la salida del sol y más.

Las del norte son más tranquilas, recomendables para los que buscan silencio y relax.

 

Petros, el pelícano y mascota de la isla

El misterio de este pájaro es un enigma griego: si uno pregunta en Mykonos por el origen del pelícano Petros, va a oír muchas versiones. Lo cierto es que Petros dejó sus hábitos migratorios en 1954 y desde entonces se estableció en el lugar. Cuando murió, 30 años después, su muerte fue tan sentida por los parroquianos y turistas que otro pelícano lo reemplazó para alegría de todos. Se lo puede ver siempre caminando rumbo al puerto mientras se deja fotografiar por los viajeros.

Marina Posse

Marina Posse

Marina es periodista, escritora y directora de la revista Cambio de Aire. El Turismo Literario le permitió unir sus dos pasiones: viajar y escribir. Sus relatos de ficción en escenarios reales recorren lugares de la Argentina y el mundo. Para todos aquellos que aman viajar, también con la imaginación! Leé más de sus historias en su blog en FBK @Bienvivida y seguí a Cambio de Aire en IG en @revistacambiodeaire

Dejar un comentario