(Un recuerdo de mi visita a Tandil, allá por septiembre de 2014.
Rememorando viajes y esperando volver muy pronto…)

Refinada y elegante, esta localidad del sureste de la provincia de Buenos Aires ofrece un sinfín de propuestas al aire libre y bajo techo, para todas las edades.

Día lluvioso en Capital Federal. Casi a las 8:30hs emprendimos camino hacia Tandil, a tan sólo 320 km. Al promediar el viaje, la lluvia empezaba a menguar y las nubes parecían abrirse. Una imagen con un cielo despejado nos llega al celular por un mensaje de WhatsApp y nos transmite que en Tandil nos espera buen tiempo.
El micro arriba a la ciudad alrededor de las 12:30 hs; el cordón montañoso se impone y el lugar se muestra en todo se esplendor. Nos dan la bienvenida los representantes del Ente Mixto de Turismo, quienes nos guiarán durante nuestra estadía.

Día de Museos
Un amanecer ventoso nos hizo cambiar algunos planes. “El día es ideal para recorrer museos. Es uno de los paseos no tan tradicionales que ofrece la localidad”, nos dicen, y nos sumamos a la propuesta sin dudarlo.

Tandil tiene actividades para todos los gustos, edades y climas. Luego de almorzar, nos dirigimos al Museo Todo sobre Rieles, donde se pueden apreciar increíbles maquetas de trenes, todo un mundo por descubrir en miniatura. Ahí nos reciben amablemente Jorge y Laura, marido y mujer. “Teníamos una colección privada y quisimos hacer algo con todo lo que contábamos”, relata Laura. Así fue como arribaron a Tandil desde el Gran Buenos Aires en el año 2011 hasta que finalmente abrieron las puertas del establecimiento en el verano de 2012.

Luego nos dirigimos al Museo Vehículos de Época, conformado por un grupo de entusiastas de los fierros antiguos. En el lugar se pueden encontrar autos clásicos, de época y de colección, bicicletas antiguas, motores y motos.
Ubicado sobre la calle Chacabuco, a escasos metros de la Municipalidad de Tandil, se encuentra el Museo de Bellas Artes, que atesora un patrimonio de más de mil obras que forman parte de su acervo dividido en Arte Argentino del siglo XX, Arte Contemporáneo, Arte Sacro y la Sala Mercedes Santamarina.

Finalmente llegamos al Museo Tradicionalista Fuerte Independencia, donde tuvimos la oportunidad de conversar con su presidente, Oscar Granato, con quien recorrimos las 15 salas. El lugar cuenta con más de diez mil piezas en exhibición sobre los orígenes de Tandil, iconografías, documentos que pertenecieron a José de San Martín, Domingo F. Sarmiento, Julio A. Roca, entre otros. También se pueden encontrar prendas y armas desde el granadero a caballo hasta los trajes usados en la Guerra de Malvinas. Pero sin duda, una de las colecciones que más sorprende es la de carruajes, “una de las grandes joyas del museo” según Granato.

El mirador de la ciudad

Como broche de oro a un día de mucha actividad nos detuvimos a contemplar la ciudad durante la noche, desde el mirador del Parque Independencia. En silencio, nos dejamos maravillar por la luz de una ciudad que se imponía bajo un cielo plagado de estrellas, en una vista panorámica que seguramente permanecerá en nuestras memorias. El mirador está situado en la zona urbana, a 286,50 metros de altura. En la cima se encuentra el distinguido Castillo Morisco, donado por la Colectividad Española, donde se puede almorzar, cenar o disfrutar del té de la tarde frente a un paisaje de ensueño.

Al aire libre!

Al día siguiente, el sol brillaba en todo su esplendor y los paisajes tandilenses nos esperaban. Gran parte del encanto de Tandil es que ofrece la posibilidad de disfrutar de variadas actividades, a escasos kilómetros unas de otras.

El Lago se impone en el paisaje serrano. Es un día hermoso y hay gente caminando por la costanera, haciendo canotaje y pescando en un escenario natural que cautiva.

En Villa del Lago se puede apreciar el Monumento a Don Quijote y Sancho Panza, inaugurado en abril de 2008 por iniciativa de la colectividad española residente en la ciudad. Es una cita obligada para los turistas ansiosos que quieren tomarse fotografías junto a ellos.

Finalmente arribamos a uno de los grandes atractivos, el Complejo Cerro El Centinela, donde todo está absolutamente pensado para que el turista disfrute cada una de las actividades y servicios. Dejamos el miedo a la altura a un lado y emprendimos un paseo en aerosilla. Desde el aire la visión del camino de pinares durante el trayecto otorga color al paisaje serrano y brinda una agradable sensación de protección.

De allí, nos dirigimos al monumento granítico El Centinela, un gigante de casi 7 metros de altura que está apoyado sobre una base considerablemente pequeña en relación a su volumen. Una fotografía allí es un imperdible, para capturar esta imagen con un paisaje serrano de fondo digno de una postal.

El Complejo cuenta con parador, almacén, panadería y plantación de aromáticas. Sobresale su gastronomía, combinación de cocina serrana y de autor. Sus especialidades son la cocina en parrillas y hornos de leña que usan solamente piquillín, un arbusto serrano cuyo fruto es dulce y delicioso y que transmite su sabor inconfundible. Se destacan la parrilla de la casa, el cordero patagónico al romero, la bondiola de cerdo grillada a la salvia y tomillo, el conejo a la pimienta verde, cazuelas de verduras con caldo de aromáticas al horno y papines al romero.

Luis Cerone, concesionario del lugar, rememora los comienzos del emprendimiento y dice: “Cuando inauguramos este lugar, el turismo en Tandil no existía. Arrancamos con una casa de té, luego decidimos ampliarla al doble de espacio, y así fuimos creciendo”. Y sintetiza en una frase que para el tandilense lo resume todo: “Al cerro lo tenés que trabajar todos los días… y lo tenés que querer”.

Nancy Luna

Nancy Luna

Nancy es Licenciada en Comunicación Social y directora de la revista Cambio de Aire. De esta manera, pudo fusionar sus dos pasiones: viajar y escribir. Seguinos en nuestro Instagram @revistacambiodeaire

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